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martes, 30 de abril de 2013

DEFENSA DE LA ALEGRÍA


-Mario Benedetti-

Defender la alegría como una trinchera 
defenderla del escándalo y la rutina 
de la miseria y los miserables 
de las ausencias transitorias 
y las definitivas.

Defender la alegría como un principio 
defenderla del pasmo y las pesadillas 
de los neutrales y de los neutrones 
de las dulces infamias 
y los graves diagnósticos. 

Defender la alegría como una bandera 
defenderla del rayo y la melancolía 
de los ingenuos y de los canallas 
de la retórica y los paros cardiacos 
de las endemias y las academias. 

Defender la alegría como un destino 
defenderla del fuego y de los bomberos 
de los suicidas y los homicidas 
de las vacaciones y del agobio 
de la obligación de estar alegres. 

Defender la alegría como una certeza 
defenderla del óxido y la roña 
de la famosa pátina del tiempo 
del relente y del oportunismo 
de los proxenetas de la risa. 

Defender la alegría como un derecho 
defenderla de dios y del invierno 
de las mayúsculas y de la muerte 
de los apellidos y las lástimas 
del azar 


y también de la alegría.




lunes, 23 de abril de 2012

Ángeles hambrientos

Cuando era estudiante de Medicina, al tocar el tema de desnutrición infantil, aprendí que existen diferentes tipos, diferentes grados, los signos, el tratamiento, etc. Pero, cuando toca asociar la medicina con la sociología o, dicho en otros términos, la desnutrición con el hambre, esa ya es tarea difícil. Sobretodo para quien nunca ha pasado hambre.
Leyendo un artículo sobre el Hambre Mundial (en mayúsculas, porque por sus cifras es un verdadero monstruo, serial killer digno de respeto) descubrí además que hay dos tipos: el hambre coyuntural que es la hambruna que se presenta en las guerras o por hundimiento de una economía por ejemplo, y el hambre estructural, que seria aquella que presenta siempre en un país, ya sea por su política, su economía , etc. como en América Latina.


En este mismo artículo se menciona que existen lugares donde una madre tiene que hacer sopa de piedras cuando su hij@ le pide comida y luego de que el/la pequeñ@ la come, esperar que se duerma para que ya no piense más en su hambre. Muy difícil no? digo, que ya no piense en su hambre... A ver, sabemos tantas cosas, sabemos que existen dos tipos de hambre y que su desnutrición se puede poner en grados, etc. pero en hechos concretos, lo que siente este/a pequeñ@ es un gran vacío que duele en el centro de su pancita, tan profundo como un pozo negro sin fondo. Sobre cómo frenar ésto, no sabemos nada.


Sigo leyendo. Leo que cada 4 minutos un niño menor de 10 años muere y que cada siete segundos otro se queda ciego por falta de vitamina A. Lo comento a mi esposo y me dice: -me parece exagerado- y me pregunta: -uno se puede quedar ciego por carencia de vitamina A?- yo triste respondo: - SI -.
La carencia de vitamina A produce queratomalacia (la córnea se vuelve blanda y poco resistente), sequedad ocular extrema (xeroftalmia) y produce además ceguera nocturna.
En el altiplano, lo he visto. Los niños por la dieta que llevan, muy pobre en alimentos con vitamina A tienen defectos refractivos muy elevados. Con el calar del sol en el campo, ven poco.

Sobre la exageración a la que hace mención mi esposo, los datos me los ha proporcionado Jean Ziegler, sociólogo, relator especial de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, un experto en materia. Opina que en la actualidad "Un niño que muere de hambre, muere asesinado". 
Ziegler es un primer-mundista marcado para toda su vida por un encuentro en su juventud con el Ché Guevara. De ese encuentro con el guerrillero recuerda estas palabras: -¿"Ves esta ciudad?"- le preguntó el Ché señalando a Ginebra,   
-"es aquí donde está el cerebro del monstruo y es aquí donde debes luchar"-. Décadas más tarde, el suizo reconoce lo justo de aquella "estrategia de combate".

Yo no sé dónde se encuentre el cerebro del monstruo. Sé que la idea de pasar hambre sobre un suelo tan fértil, es muy difícil de digerir.

El combate lo podemos hacer desde nuestra trinchera personal, de la manera que encontremos apropiada y unirnos. Se aceptan sugerencias.



"Niños hambrientos"
Käthe Schmidt Kollwitz

La ONU ha planteado algunas ideas para frenar el Hambre el pasado Día Internacional de la Mujer:

Si quieres leer el artículo  de Jean Ziegler en su integridad, te dejo el link:
http://www.solidaridad.net/noticias.php?not=2988

martes, 3 de abril de 2012

Gandhi, la visión de un gigante

Se cuenta esta historia sobre una mujer, su hijo y Gandhi, llamado el Mahatma (gran alma en sanscrito).

El muchacho era diabético y ponía en peligro su salud consumiendo azúcar. 
La mujer entonces decidió llevar al hijo ante la presencia del Mahatma sin importarle los tres largos días de camino.  Ella quería que fuera el Mahatma en persona en decirle al muchacho de dejara de comer azúcar, porque estaba absolutamente convencida de que su hijo lo escucharía.

Gandhi los recibió, la escuchó y simplemente le dijo que regresara dentro de tres semanas.  Entonces la mujer tomó la mano de su hijo y regresó a su pueblo. 
Tres semanas después, tocó nuevamente la puerta de Gandhi.  El la recibió, la escuchó nuevamente pero,   ésta vez, se dirigió hacia el hijo y le dijo: “muchacho, no comas más azúcar”.

La mujer se dirigió al Mahatma y le preguntó lo que cada un@ de nosotr@s quisiera saber, dijo: “Tres días de camino me separan de tu casa.  Estuvimos aquí hace tres semanas y nos dijiste que volviéramos.  Hemos caminado tres días de ida y vuelta para estar frente a ti.  Por qué no hiciste hace tres semanas lo que hiciste hoy? Por qué no hablaste con mi hijo ese día?".
Con la mirada serena detrás de sus característicos lentes, Gandhi miró a la mujer en una forma que ella nunca olvidaría y le dijo: “Mujer, hace tres semanas atrás, yo también era un goloso del azucar”.


“Sé el cambio que deseas ver en el Mundo”

Tal vez te interese saber la reciente noticia sobre los lentes de Gandhi en
http://laprimeraplana.com.mx/2012/04/02/a-subasta-lentes-de-mahatma-gandhi/




viernes, 24 de febrero de 2012

La Voz del Silencio

Tengo derecho a una vida plena y decente, en condiciones que aseguren mi dignidad.
Tengo derecho a que me permitan llegar a bastarse por mí mism@ para participar dentro de mi comunidad.
Tengo derecho a las oportunidades de jugar y divertirme, a recibir cuidados especiales como la educación, la capacitación y la preparación para el empleo.
Quiero integrarme socialmente y desarrollarme como individuo: cultural y espiritualmente, en la máxima medida posible.

Tengo derecho al acceso al más alto nivel posible de salud y a los servicios para el tratamiento de mi enfermedad y de mi rehabilitación.

Tengo derecho a ser oíd@. Tengo derecho a ser FELIZ...