viernes, 25 de octubre de 2013

qué significa ver Con Ojos de Niñ@?

Las suaves notas que detallan la ternura de su voz se impregnan lenta e imperceptiblemente en el alma; sus movimientos caóticos, espontáneos, desarticulados distraen la razón, dando lugar  a lo insondable y errático, a aquello que escapa a la lógica; sus risas tormentosas, acaloradas, tibias, desencajadas o celestes, nos hacen pensar seriamente en la frescura del alma; su franqueza, su inefable picardía, esa frase o pregunta dirigida al cogote del sentido, ponen de cabeza la más elaborada diplomacia humana; esas rabietas de corta duración, el labio salido, la jeta colgante, los dientes apretados, el ceño fruncido, las lágrimas de frustración, esa punzada de ira, que dura unos segundos, para dar luego paso al algodonado perdón; ese nomeimporta hacia algunos, hacia los prejuicios, hacia los juicios, hacia las reglas, los establishments, hacia las diferencias y las tradiciones; esas miradas de tonalidades angelicales, amalgamadas con la cadencia que le da a los ojos el odio, esas miradas dulces, traviesas, quisquillosas, asombradas, esas miradas de néctar y de hielo; en resumen eso, aquello que encuentro en los niños, eso que poco a poco vamos perdiendo, eso que consume impiadosamente la vida, aquello que amamos alguna vez, ésto que les hace a ellos ver la vida Con Ojos de Niñ@…

-Walfre Beltrán-

lunes, 2 de septiembre de 2013

EMERGENCIA (a 10.000 metros de altura)

Después de 10 maratónicas horas de vuelo de Santa Cruz de la Sierra a Madrid en las que ningún miembro de mi familia ha pegado los ojos por más de 10 minutos, solamente quisiera dormir.
Nos faltan aun dos horas hasta Roma y finalmente veo que mis hijos se han quedado dormidos (si!), cierro los ojos perezosamente por si el sueño decidiera venir a mi. En eso, la voz del asistente de vuelo me llama a la conciencia: -Señores pasajeros, su atención por favor, se necesita la presencia de un médico en cabina-, diligentemente se paran tres colegas (entre ellos mi esposo) y, ya que mi hijo menor tiene apoyada su cabecita en mi, decido que, a menos que no se me indique lo contrario, mi presencia no es requerida... 30 segundos después regresa mi esposo con aire de misterio y sonrisa de medio lado: -Necesitan una oftalmóloga- me dice, a este punto no me queda más que apersonarme a la cabina de mando.
El importante miembro de la tripulación tiene el ojo rojo como un tomate, el párpado hinchado, lagrimea y tiene cara de circunstancia (pobre!, se nota que tampoco ha dormido...) -Estoy así desde anoche, ha empeorado, ya no aguanto!- me dice con clara intención de querer sacarse el ojo.
Como es sólo un ojo, pienso que podría ser alérgico... -Ha estado en contacto con alguna sustancia?. -No- responde.
Sin mayor rodeo, decido realizar la maniobra de eversión de párpado.
Eureka! Ahí está la pequeña causante, una piedrecilla milimétrica, (mejor no doy detalles de cómo logro sacarla con prácticamente nada, pero si les dejo la citada maniobra para quien estuviera interesado).
Dejo un vendaje oclusivo y recomiendo control apenas aterricemos.
Regreso a mi asiento con la sensación de uno de los men in black que ha apenas salvado el mundo...
finamente todos podremos dormir!!!


sábado, 6 de julio de 2013

Ojitos "rojo cereza"

Cuando era niña, recuerdo haber oído el comentario de una tía en ocasión del nacimiento de su segunda hija, dijo algo como: "Cuando estaba embarazada, me antojé frutillas y mi niña nació con una frutilla en su ojito".   
Qué extraña imagen, una bebé con una fruta en el ojito!

Cultivando la profesión, descubrí que esta "frutilla" tiene un nombre, se llama hemangioma cutáneo y es una  neoplasia benigna frecuente, generalmente se ve en niñas y puede presentarse tanto en el nacimiento como posteriormente.


Figura 1. Hemangioma capilar periocular derecho

Durante mucho tiempo, las lesiones vasculares congénitas fueron denominadas con términos impropios, surgidos muchas veces de falsas creencias populares sobre ciertas ingestiones o emociones maternas durante el embarazo (el caso de mi tía). Así, algunos términos usados en la actualidad, como hemangioma “frutilla” o “cereza”, “mancha en salmón”, “mancha en vino de Oporto”, “beso del ángel” y “picadura de cigüeña”, derivan de esa falsa creencia.

El diagnóstico es clínico, se realiza con la observación simple. 

El tratamiento desde el punto de vista del oftalmólogo solamente se realiza en caso de riesgo de ambliopía (ojo flojo), astigmatismo inducido por las dimensiones del hemangioma o cuando las pestañas se vuelcan hacia adentro (entropión), ya que por lo general estas lesiones se autolimitan. 
Pasan por diferentes fases y luego regresionan. 
No obstante, cabe recalcar que el impacto psicológico en los padres y en el paciente (sobretodo en edad escolar) deben ser tomados en cuenta y explicar estos importantes aspectos a la hora de decidir la conducta a seguir.

Anteriormente, los casos que ameritaban eran tratados con corticoides con buenos resultados, sin embargo, éstos producían molestos efectos colaterales.  
En la última década,  por una casualidad fortuita, mientras se trataban estos efectos indeseados con propranolol, se descubrió que el hemangioma disminuía notable y rápidamente, así que ahora constituye el tratamiento de elección.  
Son necesarios un control previo de tipo cardiológico y de glicemia y la debida precaución en caso de problemas bronquiales (ejm. asma). 


Figura 2. b y c post tratamiento con propranol via oral

Los resultados son muy buenos.