Después de 10 maratónicas horas de vuelo de Santa Cruz de la Sierra a Madrid en las que ningún miembro de mi familia ha pegado los ojos por más de 10 minutos, solamente quisiera dormir.
Nos faltan aun dos horas hasta Roma y finalmente veo que mis hijos se han quedado dormidos (si!), cierro los ojos perezosamente por si el sueño decidiera venir a mi. En eso, la voz del asistente de vuelo me llama a la conciencia: -Señores pasajeros, su atención por favor, se necesita la presencia de un médico en cabina-, diligentemente se paran tres colegas (entre ellos mi esposo) y, ya que mi hijo menor tiene apoyada su cabecita en mi, decido que, a menos que no se me indique lo contrario, mi presencia no es requerida... 30 segundos después regresa mi esposo con aire de misterio y sonrisa de medio lado: -Necesitan una oftalmóloga- me dice, a este punto no me queda más que apersonarme a la cabina de mando.
El importante miembro de la tripulación tiene el ojo rojo como un tomate, el párpado hinchado, lagrimea y tiene cara de circunstancia (pobre!, se nota que tampoco ha dormido...) -Estoy así desde anoche, ha empeorado, ya no aguanto!- me dice con clara intención de querer sacarse el ojo.
Como es sólo un ojo, pienso que podría ser alérgico... -Ha estado en contacto con alguna sustancia?. -No- responde.
Sin mayor rodeo, decido realizar la maniobra de eversión de párpado.
Eureka! Ahí está la pequeña causante, una piedrecilla milimétrica, (mejor no doy detalles de cómo logro sacarla con prácticamente nada, pero si les dejo la citada maniobra para quien estuviera interesado).
Dejo un vendaje oclusivo y recomiendo control apenas aterricemos.
Regreso a mi asiento con la sensación de uno de los men in black que ha apenas salvado el mundo...
finamente todos podremos dormir!!!
Aquí encontrarás información práctica y profesional sobre patología visual en edad infantil y adulta, artículos, curiosidades y entretenimiento relacionados con el mundo de la visión y la niñez
lunes, 2 de septiembre de 2013
sábado, 6 de julio de 2013
Ojitos "rojo cereza"
Cuando era niña, recuerdo haber oído el comentario de una tía en ocasión del nacimiento de su segunda hija, dijo algo como: "Cuando estaba embarazada, me antojé frutillas y mi niña nació con una frutilla en su ojito".
Qué extraña imagen, una bebé con una fruta en el ojito!
Qué extraña imagen, una bebé con una fruta en el ojito!
Cultivando la profesión, descubrí que esta "frutilla" tiene un nombre, se llama hemangioma cutáneo y es una neoplasia benigna frecuente, generalmente se ve en niñas y puede presentarse tanto en el nacimiento como posteriormente.
Figura 1. Hemangioma capilar periocular derecho
Durante mucho tiempo, las lesiones vasculares congénitas fueron denominadas con términos impropios, surgidos muchas veces de falsas creencias populares sobre ciertas ingestiones o emociones maternas durante el embarazo (el caso de mi tía). Así, algunos términos usados en la actualidad, como hemangioma “frutilla” o “cereza”, “mancha en salmón”, “mancha en vino de Oporto”, “beso del ángel” y “picadura de cigüeña”, derivan de esa falsa creencia.
El diagnóstico es clínico, se realiza con la observación simple.
El tratamiento desde el punto de vista del oftalmólogo solamente se realiza en caso de riesgo de ambliopía (ojo flojo), astigmatismo inducido por las dimensiones del hemangioma o cuando las pestañas se vuelcan hacia adentro (entropión), ya que por lo general estas lesiones se autolimitan.
Pasan por diferentes fases y luego regresionan.
No obstante, cabe recalcar que el impacto psicológico en los padres y en el paciente (sobretodo en edad escolar) deben ser tomados en cuenta y explicar estos importantes aspectos a la hora de decidir la conducta a seguir.
Anteriormente, los casos que ameritaban eran tratados con corticoides con buenos resultados, sin embargo, éstos producían molestos efectos colaterales.
En la última década, por una casualidad fortuita, mientras se trataban estos efectos indeseados con propranolol, se descubrió que el hemangioma disminuía notable y rápidamente, así que ahora constituye el tratamiento de elección.
Son necesarios un control previo de tipo cardiológico y de glicemia y la debida precaución en caso de problemas bronquiales (ejm. asma).
martes, 30 de abril de 2013
DEFENSA DE LA ALEGRÍA
-Mario Benedetti-
Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas.
Defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos.
Defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias.
Defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres.
Defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa.
Defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.
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